EL BUENO, EL FEO Y EL MALO. Sergio Leone, 1966. "Secuencia final".

«El Bueno, El Feo y El Malo» de 1966 se enmarca en el subgénero de las producciones europeas del spaghetti western que, a su vez, supone la última película con la que se cierra la llamada “Triología del dólar”. El film supuso una coproducción entre Italia, España y Alemania; siendo rodada en Cinecittà y en numerosos parajes de provincias españolas; en la que participaron conjuntamente las compañías productoras de Constantin Film (Alemania), Produzioni Europee Associat (Italia) y United Artists (EE. UU) que además se encargó de la distribución de la película. Sergio Leone, además de ser el director de esta obra, se encargó de la realización del guion junto a Luciano Vincenzoni, Agenore Incrocci y Furio Scarpelli. 

 

La secuencia que voy a analizar abarca desde que Tuco, tras traicionar a Rubio, se topa con una tumba percatándose de que se trata del cementerio de Sad Hill, así es que corre en busca de la tumba que esconde el botín con el dinero, pero cuando llega a ella y comienza a cavar, aparece Rubio y a los pocos instantes El Malo. Rubio les confiesa que esa no es la tumba que esconde el dinero pero que escribiría el nombre de ella en una piedra que dejaría situada en el punto medio del circulo empedrado del suelo del cementerio. Cada uno de ellos se sitúa a la misma distancia de la piedra y da comienzo un duelo triangular entre los tres protagonistas que terminaría con la muerte de El Malo y con la mítica frase dirigida a Tuco “el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revolver cargado y los que cavan. Y tú cavas”. Por lo tanto, se podría decir que la secuencia tiene su propia unidad narrativa con planteamiento nudo y desenlace que gira en torno a la cuestión/ tema de encontrar la tumba donde se enterró el dinero.

 

 

 

 

 

La dirección de fotografía de la película corresponde a Tonino Delli Colli que ha sido el encargado de la creación artística de la imagen del film. La secuencia queda inaugurada con un plano cerrado de Tuco escondido tras una tumba que se abre hasta conseguir un plano general, que nos hace percatarnos de que se trata del cementerio de Sad Hill, además con el empleo de este plano, podemos observar la disposición de las tumbas que se encuentran situadas como si se tratasen de rayos de sol que brotan de una enorme esfera empedrada a modo de plazoleta. El hecho de que la cámara este en “el aire” y se aleje al mismo tiempo que Tuco se adentra entre las tumbas, da cuenta de la magnitud del cementerio. El plano se abre hasta conseguir un Gran Plano General y entonces queda petrificado, pudiéndose ver a Tuco corriendo hacia el centro de la circunferencia en busca de la tumba y a un perro que entra en el encuadre pero que se aleja en otra dirección. A continuación, se intercala un Plano General con zoom que sigue al personaje a modo de travelling lateral, se puede observar claramente que se trata de un zoom in ya que la imagen en esos segundos de plano pierde calidad con respecto al resto de imágenes insertadas, siendo un plano algo forzado y antinatural. Además, mientras seguimos el travelling, un árbol se “cuela” en el encuadre y en ese momento el movimiento de cámara pega un pequeño “tirón”, perdiendo de vista a Tuco, que tras unos segundos reaparece en el plano. A este plano le sucede otro desde una perspectiva ¾ en la que podemos ver la parte frontal del cuerpo del personaje en un Plano General, pero esta vez la cámara se sitúa mas cerca de este y no emplea zoom in para crear la escala del plano. Cuando el personaje llega al círculo vemos en Primer Plano el rostro del personaje con una mirada perdida y a el contraplano subjetivo de su mirada, que reproduce el movimiento de sus ojos, aunque algo más deprisa de lo que sería en realidad, para mostrar el nerviosismo y la sensación frenética que vive el personaje en esos momentos. Desde entonces comienzan a sucederse planos de seguimiento del personaje con poca profundidad de campo, planos generales para ubicar en que parte del cementerio se encuentra y planos subjetivos de su mirada que, una vez más, reproducen el movimiento borroso y rápido de sus ojos, pero más exagerado. En ocasiones da la sensación de que se trata de un travelling circular que se desajusta de lo que realmente podría estar viendo Tuco. Sobre todo, esto ocurre en el minuto 02:38:52 en el que la cámara se mueve a una gran velocidad; tanto que parece ser lo que vemos cuando viajamos en un tren que circula a alta velocidad; esta imagen se mantiene y se inserta de fondo mientras el personaje corre, por lo que queda totalmente desajustado, ya que el paisaje que va dejando atrás el personaje, se mueve exageradamente deprisa en proporción a la velocidad a la que este corre incluso, al congelar el plano, Tuco no sale apenas borroso en proporción al fondo. Por lo que presenta, respecto a la obturación, una velocidad lenta, que añade un menor enfoque y un movimiento borroso del que ya tiene por el hecho de que la cámara se mueva a gran velocidad.

 

 

 

 

 

 

 

Al llegar al 02:39:34 Tuco encuentra la tumba, y se inserta un zoom in hacia esta y el contraplano de la mirada de ilusión del personaje, que permanece durante unos instantes hasta que se abre a un Plano General fijo, en el que vemos como Tuco busca la manera de cavar en la tumba, y una consecución intercalada de planos en el que vemos en un plano más cerrado como cava, Primeros Planos de Tuco, la mirada subjetiva de sus ojos hacia el nombre de la tumba y planos Medios-Largos de este cavando. En contrapicado y cámara en mano, vemos a El Feo cavando hasta toparse con la tumba, en ese momento la cámara se aleja y vemos que entra en el encuadre la sombra de una persona que por la música ya sabemos de quien se trata. Se realiza una paneo vertical hacia arriba del personaje que ha llegado, situándolo finalmente en Plano Americano contrapicado, ensalzando la figura del “héroe”: El Bueno. A continuación, un Primer Plano en picado de la reacción de Tuco, que nos muestra la posición de inferioridad que presenta, y poco después un Plano Detalle de este llevándose la mano hacía el revolver. Ahora, se van cambiando las escalas de plano a Primer Plano de El Bueno a Planos Generales y Primeros Planos de Tuco. Mientras vemos como Tuco cava en Plano General, se introduce en el plano una pala que queda situada en primer término y que es lanzada hacia este. De nuevo la música nos advierte de quien ha llegado: El Malo. Los dos personajes vuelven la mirada hacia este, que aparece en Plano Americano con una sonrisa sinuosa, hasta acercarse a estos y quedar en Plano Medio. La disposición triangular de los personajes ya comienza a hacerse patente, quedando separados además por el elemento simbólico de un árbol, en el que en la parte baja se encuentra Tuco cavando. Al estar situado Tuco en la posición del árbol y de la tumba podemos llegar a la conclusión de que la tumba con el dinero y Tuco han sido “ese elemento que los ha llevado a la confrontación”.

 

 

 

 

 

De nuevo se produce una intercalación de Planos Medios, Primeros Planos y Planos Generales de los tres durante la conversación. El empleo de los Primeros Planos de los personajes pone de manifiesto en los momentos más cruciales la tensión que hay entre ellos. Tras finalizar la conversación, Rubio “apunta” el nombre de la tumba en la piedra y vemos en un Plano General fijo como se desplaza para depositarla en el centro del círculo, entra Tuco en el encuadre y se pasa a Plano General, posteriormente se lleva a cabo un zoom in hacia la piedra y se insertan dos Planos Medios cortos de Tuco y El Malo mirando hacia esta de manera sentenciosa. En este momento la composición toma una gran importancia, ya que los personajes quedan situados en forma de triángulo equilátero en la que todos se recolocan hasta quedar a la misma distancia de la piedra, cabe destacar como el personaje de El Malo, de forma sigilosa, se cambia de posición hacia el extremo izquierdo que formaría este triángulo. Esta colocación podemos observarla a través de un Gran Plano General situado en una posición más lejana y alta, que equivaldría a la visión del espectador, constituyendo un plano prácticamente simétrico. Comienza el duelo de miradas que pone de manifiesto la tensión de la situación, que queda plasmada en los diferentes planos que se les hace a cada personaje de igual manera: primero en Plano Medio-Largo, después en Plano Semisubjetivo ¾, posteriormente Plano Detalle de los revólveres, Plano Medio-Corto, Primeros Planos intercalados con los Planos Detalles de como cada vez están más cerca de coger el revolver y por último Primerísimos Primeros Planos de los ojos de los personajes que se suceden cada vez con más velocidad al son de la música. Hasta que el sonido de un disparo y la apertura de plano a Gran Plano General destensan la situación. Rubio ha matado a El Malo y este último cae el interior de una tumba. Tuco y Rubio, quedan situados en Plano Medio y se sonríen de forma confidente. Se produce un movimiento de cámara que acompaña a Rubio hasta donde se sitúa Tuco quedando los dos en Plano Medio y, a través de una frase, cerrando esta secuencia.

 

 

 

 

 

 

La fotografía de la película, exceptuando algún que otro plano, es muy naturalista ya que pretende dar ese toque de realidad para que, como espectadores, nos sumerjamos en ese universo diegético del western. Las imágenes presentan todas ellas un mismo aspecto caracterizado por imágenes con un tono poco saturado que neutralizan el brillo de la imagen, aunque esta se presenta con bastante ruido, dando un aspecto más polvoriento pero característico del género, ya que esta filmado en tierras y paisajes áridos y secos. Además, todas ellas tienden hacia una temperatura cálida con un etalonaje en el que predomina el tono amarillento/ verdoso. En lo que respecta a las sombras, los claros y oscuros no están muy marcados por lo que el trazo de las siluetas, objetos… pasan desapercibido y se funden con el paisaje. En este ensamblaje también tiene un gran papel el hecho de que la luz que se emplea es cálida y difusa, con imágenes nítidas pero que, como ya mencionaba con anterioridad, no remarcan en exceso los bordes de las figuras. Los colores predominantes en este film, y en el western en general, son los colores arena y anaranjados, el resto de colores se presentan con una menor presencia, pero todos ellos aparecen en tonos muy suaves y con muy baja saturación. Respecto a los vestuarios y los decorados, todos ellos están muy bien adaptados ya que, a pesar de ser un western rodado en Europa, están totalmente ligados a los westerns americanos, estando en todo momento muy presentes todos aquellos rasgos que caracterizan este género. Así es que, tanto las vestimentas como los decorados y los exteriores donde se ruedan esta película son muy similares a los pasajes que se pueden encontrar en una película de vaqueros americana. En general en la película no destacan en exceso los efectos especiales y en la secuencia escogida tan solo podríamos referirnos a ellos en el disparo del revolver que parece ser ejecutado de verdad o con un arma similar durante la grabación y no en postproducción.

Por lo tanto, en lo que respecta a la imagen, a rasgos generales de la secuencia, podría decirse que en todo momento la imagen busca asemejarse a la realidad de la época, siendo muy naturalista y homogénea. La cámara permanece en casi todo momento muy estática, centrándose sobre todo en Planos Generales para destacar el paisaje, Planos Americanos y Primeros Planos que aportan una gran dramatización y llenan de expresión a las escenas. Destaca la profundidad de campo en los planos más abiertos a diferencia de aquellos más cerrados donde esta profundidad disminuye para focalizar la mirada del espectador y concentrar su atención. Además, la apertura del diafragma contribuye a que la imagen tenga ese aspecto arenoso mencionado anteriormente.

 

 

 

 

En lo que respecta a la creación del sonido se encuentran Alan Porzio, Bob Lacivita, Elio Pacella, Garry Morris, George Haddad, James Alfaro, Kent Harrison Hayes, Nathan Scruggs, Preston Martin y Vittorio De Sisti. Aunque en el reparto de tareas no aparece ningún director de sonido, cuando escuchamos hablar de este film resuena con gran fuerza el nombre de Ennio Morricone que fue el encargado de construir el retrato sonoro de este paisaje cinematográfico, creando la música que hoy en día se considera inseparable de las imágenes. La música tiene un papel trascendental en El Bueno, El Feo y El Malo ya que es una abstracción de aquello que no se dice y no se ve, resaltando a través de sus notas la dramatización y sentimientos de las escenas en cada momento. La secuencia da comienzo con la música de L’Estasi Dell’Oro que toma las riendas para acompañar y dar intensidad a las imágenes. Se trata de una música extradiegética que tiene la función de enfatizar el momento, no obstante, se mantiene el sonido diegético de lo que está sucediendo, escuchando como Tuco se levanta y posteriormente corre en busca del dinero, así como el ladrido de un perro que entra en el encuadre. L’Estasi Dell’Oro comienza con instrumentos de cuerda como violines, la melodía es tan suave que recuerda a un despertar cálido de verano, sentimiento que tiene Tuco al darse cuenta que ha encontrado lo que tanto había estado buscando. Cuando echa a correr se incluyen instrumentos de percusión y sobre estos, una voz femenina que realiza una melodía que se hace con el protagonismo de la canción. Su cantar recuerda al de ópera y con el transcurrir del tiempo la intensidad de su voz aumenta, así como el resonar de los instrumentos. El cantar de la mujer cesa y se escuchan todas estas familias de instrumentos acompañadas por un coro que suena de fondo hasta que la mujer vuelve a tomar relevancia. La intensidad y el tono cada vez retumban más fuerte, hasta que la música cesa casi repentinamente cuando Tuco encuentra la tumba que buscaba. Escuchamos el sonido ambiente de Sad Hill en que se puede distinguir el piar de algún pájaro similar a una urraca y algún que otro insecto que voletea. Este sonido suena un poco artificial por lo que se puede deducir que es postproducido. Mientras escuchamos el sonido de Tuco cavando y todos aquellos sonidos correspondientes a las acciones que va ejecutando para llevar a cabo dicha acción, así como los suspiros y el agotamiento que le está produciendo. Tras unos largos segundos escuchamos la introducción de la melodía principal (II Buono, II Brutto, II Cattivo) que caracteriza a los tres personajes, en concreto sabemos que se trata de El Bueno por el empleo de la flauta en dicho motivo musical con una intensidad fuerte de duración larga y más grave de lo habitual. Poco después escuchamos otra breve melodía, la de Sentenza, perteneciente al personaje del El Malo aun mas grave y fuerte que el anterior. Se producen varios minutos de conversación entre los tres personajes en los que se mantiene un tono neutral sin subidas ni bajadas, acompañada del sonido ambiente. Cuando El Bueno se dispone a poner el nombre en la piedra, surge otro momento dramático que queda acentuado con el empleo de una música sugerente a la vez que misteriosa llamada II Triello. La música permanece hasta que el sonido de un disparo pone fin al duelo. Por último, se vuelve a incluir el sonido ambiente y el diálogo que pone fin a esta secuencia. Por tanto, el empleo del sonido y la música son de vital importancia en esta secuencia ya que más que un acompañamiento musical, tienen una función dramática. Los sonidos se mantienen en un mismo tono, así como los diálogos a diferencia de la música que sufre diferentes intensidades dependiendo del énfasis de lo que esté sucediendo. Los ruidos, diálogos y la variedad de sonidos ambientes, adquieren la clasificación de diegéticos, aunque posiblemente el sonido ambiente constituya una mezcla de sonidos que haya necesitado de una postproducción y tratamiento posterior. La música, por su parte, es extradiegética, quedando fundida con las imágenes, dotando a estas de un sentido completo.

 

 

 

 

 

En lo que respecta a la puesta en escena, el director Sergio Leone ha tenido muy en cuenta la importancia de los elementos que debían estar en cuadro y la aparición de los personajes. En concreto, en esta secuencia la puesta en escena está muy presente, prueba de ello es el plano en el que Tuco está cavando y, los espectadores vemos una sombra se introduce en cuadro. Se puede observar la intencionalidad del director que ha decidido que primero veamos esa sombra y que, junto al acompañamiento musical, ya sepamos de quien se trata sin haberlo visto todavía. Los tres actores que aparecen en esta secuencia, y que además son los protagonistas del film, destacan por una actuación que queda ajustada a su personalidad para así formar la identidad característica de cada uno de ellos. Por un lado, se encuentra Clint Eastwood como Rubio, “El bueno”, que presenta una actuación fría, serena e inexpresiva transmitiendo cierta confianza al espectador ya que, más que actuar con una maldad natural, la venganza y sus intereses justifican sus acciones, ajustándose al canon de “El Bueno” o por lo menos el más bueno de los tres. El hecho de que el personaje porte en sus labios un cigarrillo aparte de ofrecerle una mayor expresividad, remarca la tranquilidad y confianza en sí mismo que tiene el personaje. Eli Wallach interpreta a Tuco, “El Feo”, un ladrón avaricioso que busca calmar la sed de sus intereses en los demás. Es un personaje que sería capaz de vender a toda su familia para obtener lo que desea y que es mentiroso, interesado y de poco fiar, sin embargo, la expresión de su cara en ciertos momentos nos entraña algo de pena e incluso por momentos podemos llegar a pensar que no es tan mala persona, ya que parece ser un poco ingenuo y despistado, además de tener bastante mala suerte. Se podría decir que su estilo interpretativo se basa sobre todo en la expresividad y la exageración de sus gestos. Por último, se encuentra Lee Van Cleef como Sentencia, “El malo”, que tiene un semblante poco amigable y rígido, con solo ver sus rasgos y facciones de la cara ya podemos percatarnos de su personalidad. Su actuación es natural ya que tan solo con las acciones que ejecuta queda enmarcado y trazado como el rol que juega en la película. Cabe destacar que para realizar este film Leone se rodeó de dos ayudantes de dirección Fabrizio Gianni y Giancarlo Santi. La dirección es trascendental para que la película adopte el sentido que se desea y se consiga contar la historia de la mejor manera posible.

 

 

 

 

 

 

Las personas encargadas del montaje en este film fueron Eugenio Alabiso y Nino Baragli, las cuales han adaptado la edición a las acciones transcurridas en pantalla. En esta secuencia se puede observar que, al comienzo, el ritmo que se emplea está supeditado al ritmo de la música, yendo al compás de esta. Desde ese momento hasta que Tuco encuentra la tumba, los planos no tienen una duración muy corta, sino que permanecen, sobre todo cuando se emplean los planos más generales o los del personaje corriendo. Lo mismo ocurre cuando Tuco está cavando y aparecen Rubio y El Malo. Aunque para los Primeros Planos la duración suele ser menor ya que suelen ser empleados en este caso para ver las reacciones de los personajes. El ritmo de montaje se hace más patente en el momento del duelo triangular, ya que comienza con un ritmo más lento y con una duración de los planos mayor que va recortándose a medida que la tensión aumenta, ya que el hecho de que los planos se sucedan a más velocidad genera en el espectador la sensación de nerviosismo. Por ello, en este momento el ritmo y la duración de los planos adquiere una vital importancia para transmitir el sentido de la escena. El montaje permite que todos los elementos (imágenes, sonido…) estén bien combinados, estructurados y permitan que las emociones que quiere transmitir la película lleguen al espectador de la mejor manera posible, ajustando el ritmo de montaje a lo que sucede, para dotar a todos ellos de un significado conjunto, apareciendo en consonancia. La calidad de los elementos técnicos me parece muy buena ya que consigue crear ese universo diegético del western consiguiendo que nos sumerjamos él. Lo único que destacaría, y que ya fue mencionado en el apartado de “imagen”, es el plano en el que Tuco corre por el cementerio y el movimiento del paisaje de fondo va a mucha más velocidad de la del personaje. Puede ser que el motivo de su empleo sea para dar una mayor sensación de rapidez y frenesís a la imagen y que a la vez nos sintamos algo perdidos al no saber en esos planos en que parte se encuentra ya que el fondo pasa tan deprisa que no puede discernirse las formas. No obstante, a mi parecer, estos planos me han sacado mucho de la película y me ha dado la sensación de que no corresponden con la imagen que se ha ido mostrando a lo largo de la película puesto que durante toda esta se ha perseguido una temática muy naturalista y estos planos desentonan con la apariencia de imagen empleada. Los aspectos formales son los que mejor funcionan en el film ya que el ritmo, las transiciones (corte) y el ritmo de montaje, entre los más reseñables, quedan encajados como piezas de puzzle y se adaptan a la perfección con la acción que esta sucediendo. Los elementos expresivos/narrativos quedan patentes a través de la construcción del plano, como en la composición del plano en el que un árbol separa al Malo y a Rubio y en ese mismo lugar se encuentra Tuco y la tumba. Este elemento pone de manifiesto ya no solo la confrontación y la diferencia entre los personajes, sino que sitúa en el mismo lugar a los causantes de dicha confrontación.

 

 

 

 

Por último, respecto al análisis del sentido de la secuencia, me gustaría resaltar la importancia que tiene en el conjunto de la película, ya que es donde se produce el clímax final en el que todos los personajes convergen en el cementerio de Sad Hill para destapar donde se oculta el dinero y quién va a ser quien se quede el botín. Durante la secuencia podemos sentir la tensión ya no solo de la situación, sino de cada personaje siendo conocedores de sus intereses y manteniéndonos en una constante intriga en la que la balanza se decanta por momentos por uno o por otro sin saber hasta el final del duelo quién va a ser el vencedor. Esta película se caracteriza por ser lo contrario de dar una lección moral ya que todos ellos se mueven por sus propias motivaciones y al final, aunque haya un personaje “bueno” es un antihéroe. Por lo que la única “lección” que puede sacarse en claro es la de que en un duelo gana aquel más astuto e inteligente y que incluso para la propia vida hay que comportarse de tal manera para sobrevivir. Cada personaje tiene diferentes valores morales e ideas/ creencias que va mostrando a lo largo del fragmento y que nos hace conocer sus formas de actuación pudiendo saber cómo van a comportarse con el transcurrir de la historia. A diferencia del western americano, El Bueno, El Feo y El Malo representa la violencia y el vacío de los personajes, pudiendo hacer referencia en sí al propio género, ya que el western fue creado “para un país sin historia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *